Articulos y Crónicas

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EL MAYA QUE NOS DEVORÓ EL CORAZÓN

Pocas giras de Maiden habrán suscitado tanta expectación en España como la que acabamos de presenciar hace unas semanas. Y es que las circunstancias previas que envolvían todo el entramado Maiden pesaban, y mucho. Cada nuevo disco de la Doncella es esperado con una mezcla de curiosidad y fruición... últimamente también algunos lo esperan con ganas de despedazarlo... y sabíamos que a finales de 2014 la banda había estado componiendo y grabando en los estudios Guillaume Tell en París, donde se había gestado “Brave New World”, el primer disco que se cristalizó tras el flamante y ansiado regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a la banda. Las especulaciones y las quinielas inundaron entonces la red, ofreciendo infinidad de teorías sobre la fecha del lanzamiento del nuevo álbum, así como de cuáles serían las primeras fechas sobre el escenario; incluso de cómo sería el escenario.

Pero en febrero de 2015 un terrible jarro de agua fría nos heló hasta lo más profundo de nuestro ser: Bruce Dickinson, el incombustible, inquieto, polifacético y casi hiperactivo cantante de Maiden, tenía cáncer de lengua. Es cierto que el cáncer, en nuestros días, tiene un impacto menor que hace 10 ó 20 años, pero sigue siendo una enfermedad mortal, y genera el temor debido cuando se diagnostica. El nuevo disco se retrasó sin especificarse una fecha exacta, esperando la recuperación de Bruce, primero para superar su enfermedad, prioridad absoluta, y luego para prepararse físicamente de cara a afrontar la gira de promoción del álbum.


Ambas condiciones se cumplieron, para regocijo de los compañeros, del entorno de la banda, y de las legiones de fans en todo el mundo. Y la maquinaria Maiden volvió a ponerse en marcha. De una forma un tanto extraña, que nunca sabremos si fue consciente o no, “The Book of Souls” apareció por primera vez en nuestras vidas a través de Amazon, web de venta online que nos ofrecía el nuevo álbum a partir del 4 de septiembre, en formato doble CD y triple vinilo, con una duración nada menos que de una hora y media. Que si era fake, que ni lo era... la duda la resolvió la propia banda unas pocas horas después a través de la web oficial. La espera fue interminable para poder escuchar y adquirir el álbum, porque aquel ínfimo adelanto inicialmente anónimo de “Speed of light” no colmaba nuestras ansias.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center (Foto: Eduard Tuset)

“The Book of Souls” es un disco impecable. Quizá en el momento de su lanzamiento no fue apreciado como lo es hoy, y es muy probable que la perspectiva del tiempo le dé todavía más entidad a este álbum dentro de un par de décadas. En opinión del que suscribe, “The Book of Souls” es lo mejor que han compuesto y grabado desde “Seventh son...”, que ya es decir. Y me consta que la opinión es compartida por mucha gente. Y es que hay temas absolutamente geniales que te transportan directamente a los años 80 del siglo pasado, repasando también los 90, lo contemporáneo, y dando ese justo paso adelante que implica que Iron Maiden siempre progresa en su carrera musical. La gira, además, ha consolidado un poco esta idea, porque prácticamente todos los temas nuevos escogidos para formar el setlist son hoy auténticos clásicos.


Y con todos estos condimentos, Iron Maiden cocinaron, a un nivel muy alto, una gira que está rompiendo moldes. Y es que estamos hablando de una banda que nació en 1975, que practica un estilo musical durante años denostado, y aunque hoy totalmente integrado en la sociedad, sigue siendo menospreciado con cierta elegancia, como hemos podido leer en alguna que otra crónica de los diferentes conciertos en suelo español, sobre todo algún texto sobre el concierto de Madrid. Nada nuevo bajo el sol. Iron Maiden siempre han estado en el ojo del huracán, y que la prensa no les apoye, les ningunee, o incluso les menosprecie, no es nada que no hayan vivido antes. Total... el aforo del Barclaycard en Madrid fue vendido en unas horas... y son muchos los aforos que colgaron el “sold out”, y los que quedan, por el mundo adelante. Por no hablar del éxito cosechado en festivales como el Resurrection Fest o el Rock Fest, así como en La Cartuja de Sevilla.


Las primeras fechas de esta gira se anunciaron para USA, dándose el 24 de febrero el pistoletazo de salida en Florida. Las fechas españolas se hicieron de rogar, y mucho, porque si bien se rumoreaba que Maiden serían cabeza de cartel para el Rock Fest en Barcelona, y que era bastante evidente que si tocaban en Barcelona lo harían también en Madrid, las dudas no se despejaron hasta marzo, y con sorpresas. La primera, que Maiden tocarían por primera vez en un festival eminentemente independiente y con carteles tradicionalmente orientados hacia el punk y el metal más extremo: el Resurrection Fest, en Viveiro. La segunda, que la banda haría su fecha de Madrid en un pabellón cerrado, el Barclaycard Center, antiguo Palacio de los Deportes. Y la tercera, así como sin querer, que Maiden tocarían en el sur, en Sevilla, cuando ya muchos sevillanos y otros andaluces habían comprado entrada para las otras tres fechas, sobre todo Madrid.


El reloj pasó lento o rápido según las circunstancias de cada quién. En mi caso, hubo momentos de una languidez exagerada, y otros en los que ni cuenta me daba de la cercanía de mi encuentro con la Doncella. De repente todo se precipitó. Llegó el 9 de julio y la banda desplegó todo su potencial en Viveiro, pequeña localidad de la Mariña lucense. El cartel del Resurrection quitaba el hipo: Volbeat, Offspring, Bad Religion, Gojira, Bullet for my Valentine... El setlist de Maiden era conocido, y ya había suscitado innumerables golpeteos de teclado en las redes... pero lo cierto es que hay varias reglas fundamentales que rigen en los setlists de Iron Maiden: la primera, que no se puede contentar a todo el mundo por igual. La segunda, que clásicos como “The Trooper”, “Fear of the dark” o “The Number of the Beast” nunca se caerán porque son temas que mucha gente quiere escuchar, máxime  cuando se trata de la primera vez que ves a la banda en vivo. Y la tercera, que los músicos ya tienen una edad, y eso influye notablemente en cómo se toca una canción, sobre todo en lo concerniente a la voz, por lo que algunos temas exigentes se han ido quedando de lado o se tocan esporádicamente. Había dudas sobre el setlist, si bien las diferentes crónicas de los shows que se iban produciendo desde febrero resaltaban lo imponentes que estaban siendo las performances. Había sorpresas como el regreso de “Children of the damned” y “Powerslave”, y alguna duda con “Tears of a clown”, e incluso con “The Red and the Black”. Pero desde las primeras notas de la intro de “If eternity should fail” las dudas comenzaron a despejarse rápidamente.

Viveiro, Resurrection Festival
Viveiro, Resurrection Festival

El día en que Maiden hacían su debut en el Resurrection Fest, Bullet for my Valentine hicieron un gran show, al igual que Abbath y Graveyard; pero Maiden salieron por la puerta grande. De hecho, se habla de que esta edición del Resurrection fue la mejor hasta la fecha, y en parte mucha culpa fue de Iron Maiden, que desde el momento en que se supo de su participación polarizó prácticamente toda la atención del festival, con una entrada en el día de su actuación de 22,000 personas. Quienes asistieron a Viveiro para disfrutar de la Doncella disfrutaron y se convencieron de un setlist equilibrado, donde brillaron los clásicos y quizá lucieron menos los temas más noveles y largos. Pero en cualquier caso, y pese a las muchas críticas que generó que la Doncella encabezase el Resurrection, a todos y todas las presentes, fuesen o no fans de Maiden, les quedó perfectamente claro por qué la banda de Harris tenía el estatus que tenía en el festival, y la sensación general es la de que este festival había dado un paso de gigante; la edición de 2016  es un antes y un después para el Resurrection Fest, y que Maiden hubiera encabezado el cartel, dando además un auténtico recital de heavy metal, quizá haya sido la circunstancia que más ha contribuido a ello. Un hecho destacable fue que el propio Bruce agradeció a la organización la oportunidad de poder tocar en un entorno como Viveiro, resaltando además que “el Resurrection Fest es un festival hecho por gente para la gente”. Mención especial para la organización y promotores arriba mencionados, por ofrecer un festival de calidad, y por tratar de que el público asistente se sintiese lo más cómodo posible; cosa difícil en éstos días de festivales con gran afluencia de gente. Por otro lado, el buen sonido que en general hubo durante todo el festival, sobretodo en el Main Stage, es algo digno de resaltar. Y es que Maiden gozó de un sonido sólido y nítido, de lo mejor de las fechas en España, al menos en los alrededores de la torre de iluminación y control de sonido, con una buena mezcla de los instrumentos. Es cierto que a Bruce se le escuchaba en ciertas ocasiones como escondido por detrás, sobretodo en “The trooper”, tema que parece le cuesta cada vez más cantar con soltura. Me dio la sensación de que estaba un poco afónico, algo que ocurre cuando constantemente tienes que estar de un sitio a otro y experimentas diferente cambios de clima. Pero Dickinson tiene uno y mil recursos para salir airoso de cualquier situación, algo que se vio en los otros temas del set list, donde brillaron con luz propia “Speed of light”, “Children of the damned”, “The book of souls”, “Hallowed be thy name”... y es que la experiencia y el oficio se notan. Hay que reconocer que ser cantante de heavy metal, y a unas edades, es una empresa difícil por los cientos y cientos de conciertos que tienes a las espaldas, muchos sin descanso, y las tesituras vocales en que te mueves. Si hay algo que caracteriza a “The book of souls” es que es un álbum con unos temas de gran exigencia vocal, y eso se vio en los directos. Afrontar vocalmente temas como ”Death or glory”, “The red and the black” o la misma “The book of souls”, es tarea de titanes. Y en ésta gira se ha comprobado que Bruce es un titán, porque cuando no llega suelto tira de piernas, brazos… se encarama al macizo de piedra cual escalador y acomete la cima con la ambición de un deportista. El único competidor y reto que tiene Bruce Dickinson es él mismo.


Un recuerdo especial: la magia que se desprendió al sonar la intro de “Doctor, doctor”, seguido del vídeo en las pantallas y la introducción vocal de Bruce en “If eternity should fail”, todo en un entorno maravilloso y natural como Viveiro, con la tarde cayendo en el horizonte y los últimos rayos de sol posándose sobre los hombros. Este tema suena increíblemente bien: es potente, melódico, y tiene esa épica de los temas apertura que sólo Maiden es capaz de reproducir. Hacia el final, cuando fueron cayendo clásico tras clásico, la gente estaba entregada. Es difícil no sentir emociones cuando escuchas aquellos himnos intemporales, que se llegan a convertir en parte de tu biografía, como si fueran tu propia banda sonora.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center

De Viveiro la banda se marchó a Lisboa, para regresar apenas dos días después a Madrid, donde habría de obsequiarnos con otro gran show el día 13 de julio. El ambiente en Madrid en el día previo ya anticipaba el evento, pudiéndose ver camisetas de la banda con cierta frecuencia por las calles, e incluso alguna que otra pegatina advirtiendo que Eddie iba a tomar la ciudad. De hecho, por la noche madrileña circuló cierto grupo de fans de la banda que deleitó con alguna canción a capella terracera y le alegró la noche a unos cuantos hosteleros.


Ya el día del concierto, la cafetería Madariz, el lugar elegido por Maiden Spain FC para que se reuniesen todos los fans de la banda que lo deseasen, comenzó a llenarse de gente hacia el mediodía, mientras que docenas de sufridos y sufridas jóvenes hacían cola ante las puertas del Barclaycard Center bajo un sol de justicia para intentar acceder a las mejores posiciones en pista. Se percibía en el ambiente muchas ganas de ver a la banda, ganas que eran compartidas por miles de personas de todas las edades, incluso de los más pequeños que iban acompañados por sus padres. He de resaltar que el acceso al Barclaycard fue tranquilo y ordenado, a lo cual contribuyó no sólo la serenidad de quienes hacíamos cola para entrar, sino también una buena organización por parte de la promotora.

The Raven Age, la banda donde milita como guitarrista George Harris, hijo del fundador de Maiden, precalentó, o no, a las gentes que ya estábamos dentro del pabellón poco antes de las 20:00; creo que ni un tercio de entrada. El sonido estuvo casi en todo momento embarullado, saturado, si bien hay que reconocer que los músicos le pusieron ganas, aunque en ocasiones les sobraban poses. No sé qué opinión causarían en la mayoría de la gente, pero para mí estos Raven Age pasaron sin pena ni gloria, y ya a mitad de su actuación estaba deseando que comenzara a sonar “Doctor, doctor”.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center

Finalizaron su actuación The Raven Age, y esperamos algo más de media hora para poder escuchar el hit de UFO, cuyas primeras notas avivó a un aforo ya casi completo (15.000 personas apuntaría Dickinson durante el show, si bien con posterioridad se habló de 16.000) y comenzó a hacer brotar la adrenalina tanto en pista como en gradas. Tras “Doctor, doctor” comenzó la proyección en las pantallas que ya casi todos conocíamos, y el despegue virtual del Ed Force One se encadenó con las primeras notas de “If Eternity should fail”, y con Dickinson cantando desde la plataforma tras el kit de batería de McBrain, enfundado en su sudadera negra y teatralizando como es habitual en él durante estos últimos años. Y todo echó a rodar. El sonido no fue bueno en las primeras dos o tres canciones, e incluso metieron un gazapo al terminar “If Eternity...”, pero no importó. La banda, como es habitual, salió a comerse a la audiencia, y por enésima vez lo consiguió. Porque el espectáculo, pese a un juego de luces más que destacable, pese a un atrezzo muy acertado, y pese a la pirotecnia, son ellos; y sólo ellos. Otras bandas de rock centran su espectáculo en la parte visual para desgranar un setlist de clásicos donde apenas dejan espacio para dos o tres temas nuevos. En el caso de la Doncella, el atrezzo es importante, desde luego, como el juego de luces, pero no serviría de nada sin la tremenda presencia que cada músico de la banda tiene sobre el escenario. Porque uno no va a un show de Maiden para ver los telones, ni la pirotecnia, ni si me descuido a Eddie… Va a ver los espasmos de Dickinson, cómo canta encima de los amplificadores, a gritar otra vez cuando el cantante nos pide que lo hagamos con el famoso “scream for me…”, a que Harris te mire a los ojos haciéndote sentir especial y dejarte ametrallar por su bajo, a regocijarte con la elegancia y el arte de Smith, a divertirte con el dinamismo de Gers, a emocionarte con el estilo de Dave y su sonrisa, y a intentar ver a McBrain detrás de una batería de 9 tambores. Ver a Maiden encima de un escenario es una de las cosas más especiales que alguien a quien le guste el heavy metal puede experimentar en la vida.

Porque Maiden son muy grandes, y lo que siguen haciendo 41 años después de que Steve Harris decidiera darle forma primitiva a esta banda está al alcance de muy pocos. La magia que desprenden en directo es algo inexplicable, y sean cuales sean las veces que les hayas visto, vuelves a caer en su hechizo como si fuese la primera vez. “Children of the damned” fue uno de los puntos álgidos del concierto, con un sonido más límpido, y un Dickinson ya desatado a la voz. Los demás temas fueron cayendo sin compasión y subiendo progresivamente el ánimo de los congregados; “The Red and the Black” sonó muy potente en directo… incluido un fuera de tono de Harris en su solo de bajo al final de tema, “Tears of the clown” sorprendió muy gratamente, “Powerslave” fue simplemente excepcional, “The Book of Souls” elegante y maravillosa, “Death or glory” hizo las delicias de todos con los gestos simiescos y un Bruce bromeando tanto con los fans como con Dave Murray, “Hallowed be thy name” atronó... Sorprendió el solo de “The Trooper”, tocado en exclusiva por Gers cuando lo habitual desde la vuelta de Smith es que ambos lo hagan en diferentes tonos… y para mi disfrute… ¡lo tocó casi igual que lo haría Adrian! Ya luego volvería a las andadas…

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center

Para cuando nos dimos cuenta estaban tocando los primeros compases de “Iron Maiden”... todo había pasado tan rápido... Y de repente descargaban “The Number of the Beast”, “Blood brothers” y “Wasted years”, que por muchas quejas sobre la pertinencia de cerrar el show es evidente que es un broche de lujo, y que no es una casualidad la elección de la banda para cerrar cada concierto si uno es sensible al mensaje del estribillo. Y punto final. Todos nos quedamos con ganas de más, a pesar de la certeza de que en nada sonaría “Always look on the bright side of life”, como así fue.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center

La sensación postconcierto fue extraña para mí. Con todo en caliente no procesaba bien lo vivido, si bien era consciente de que había asistido a uno de los mejores shows de la banda en muchos años. Y es que esta gira está siendo muy especial, y prácticamente en todos los lugares en los que tocan dejan las mismas sensaciones. Con el transcurrir de los días, estoy convencido de que “The Book of Souls Tour” es posiblemente la gira que más ha impactado en los últimos 28 años, quizá con el permiso de “Ed Hunter Tour”, que nos traía de vuelta a Bruce y Adrian con un setlist de infarto. Los clásicos elegidos enloquecen a la audiencia, casi todos los temas nuevos se han convertido ya en clásicos, sobre todo “The Book of Souls”, “If Eternity should fail” y “Death or glory”, tema que ya no entendemos sin los gestos que acompañan a la frase “climb like a monkey”.

Mención especial para Dickinson: no es de este mundo. A nivel vocal creo que está igual o incluso un poco mejor que hace 15 años, y como frontman está totalmente en su salsa; corre, anima, bromea, teatraliza... irreal para una persona de 58 años con la dilatada carrera de Bruce como cantante, con un nivel de exigencia vocal significativo, y que recién acaba de superar un cáncer.


Y la rueda siguió, y al día siguiente la Doncella se presentó en La Cartuja de Sevilla, con un sol de justicia, para volver a ofrecer otra noche de lujo.
Sevilla tiene un color especial, o eso dicen… más bien diría que tiene un “calor” especial, tanto por su temperatura como por la intensidad de los sevillanos y andaluces varios que se dieron cita en el Estadio Olímpico. Después de disfrutar de las delicias de la ciudad del Guadalquivir junto con un amigo de Álava (tú sabes quién eres J), y bajo un calor “humeante”, me dirigí hacia el recinto. Era la primera vez que veía a Maiden en Sevilla, y debo decir que la experiencia fue más que grata. Lo que se vivió allí fue un concierto que en cuanto a respuesta de la gente fue de menos a más, y digo menos por citar una categoría, porque desde el principio la audiencia estuvo encendida. Sobre todo en la parte cercana al escenario, que es donde me encontraba yo a menos de un metro, con la gente “apretando”, volviéndose más y más intensa y con una temperatura que bien podría haber estado a 40°… o más. Hubo un momento en que me dio la sensación de estar viviendo un concierto en Sudamérica.

Sevilla, Estadio La Cartuja
Sevilla, Estadio La Cartuja

Nuevamente, The Raven Age fueron los encargados de abrir. Sin pena ni gloria pasaron sus 40 minutos sobre el escenario. Los integrantes salieron con buena disposición, pero no fue suficiente para calentar un concierto que solo tenía un nombre. Iron Maiden salió a las 22:00 PM, una hora tardía y diferente a lo que están acostumbrados en la gira, debido al calor de Sevilla. Como siempre, salieron en su línea de dar y volcarse con todo lo que pueden y más. De hecho, creo que estuvieron un poco más activos que en Madrid, y eso se puede deber a que hubo una buena interacción banda/público. Todo estaba en su sitio y parece que no pasan los años para Maiden: Harris cantando cada una de las letras de los temas sin dejar de mirar a las primeras filas, como instigando a que nos unamos a la batalla, y sin dejar de disparar una y otra vez con su rifle/bajo. Dave Murray improvisando en sus solos, con gran sentido de la melodía y de lo que toca. Adrian Smith elegante como siempre, dando la nota precisa y viniéndose arriba cuando se acercaba hacia el borde del escenario o buscaba a Gers en donde era su posición natural antes de abandonar la banda en 1989. Janick más “travieso”, si cabe, que en otras giras y dándole ese toque desenfadado al show… aunque siga destrozando el solo de “Hallowed be thy name”. Nicko McBrain sólido, marcando las pautas del concierto, aunque se nota que cuida y administra más sus golpes y su forma de tocar. Y es que no olvidemos una cosa, que una gran parte esencial de lo que caracteriza al sonido Maiden está en la base rítmica de Harris/McBrain, que desde 1983 hace que el sonido de la banda sea único e intransferible. Bruce Dickinson creo que cantó mejor que en Madrid, o al menos se le vio más suelto en temas exigentes como “The trooper”, “The book of souls” y “Hallowed be thy name” por poner unos ejemplos. “The red and the black” sonó con una mayor intención y vibra, y obtuvo una gran respuesta por parte del público. El sonido en general estuvo bien, tirando en muchos momentos a bastante bien, aunque según algunos sonaba demasiado alto. Creo que las características del lugar, con el show encerrado en uno de los fondos del estadio y haciendo una especie de anfiteatro al aire libre, le daba una especial arquitectura sonora. Pero claro, como sucede en la mayoría de conciertos, hay zonas que se escuchan mejor que otras; sino se carece de calidad sonora en los laterales, ocurre en los fondos o en la parte delantera de pista…

Barcelona, Rock Fest
Barcelona, Rock Fest
Como es habitual, los últimos temas encendieron aún más a las alrededor de 15,000 personas que se dieron cita. Un aluvión de temas bandera dejaron constancia de lo que significa Maiden, y también de lo tanto que se les extrañaba por esas tierras. Y es que pasa algo singular con Maiden, sobre todo en esta gira, y es que los temas nuevos no pierden ni desentonan  al lado de los clásicos de toda la vida. Ellos se muestran, ponen sus cartas sobre la mesa y te sirven en boca seis nuevos temas de los once que componen el nuevo álbum. Lo tomas o lo dejas. Y por más que patalee la gente que no entiende como trabaja y se maneja la banda y que solo saben de temas single, ellos seguirán haciendo lo que les plazca. ¿Por qué? Porque son una banda vigente, que no vive del cuento ni vende humo, que creen en lo que hacen y no escogen el camino fácil, como algunos de sus coetáneos, para vender más entradas. Creo que ya se lo dije a alguien en más de una ocasión, Iron Maiden son en sí mismo un género musical, y no se pueden comparar según que grupos, por más clásicos que sean estos, con la profundidad conceptual, lírica, musical y el misticismo que rodea a Maiden. Ellos llevan funcionando igual desde que pegaron el boom mundial allá por 1982: tocan de cinco a seis temas de sus nuevos álbumes; incluso hasta en algunas ocasiones han llegado a tocar hasta siete. O como la excepción celebérrima de tocar “A matter of life and death” entero en 2006. Y si no hubiesen seguido esa línea sincera, ni hubiesen sido en primer lugar leales consigo mismos, actualmente no serían lo que son. Y la prueba está en que desde hace varios álbumes, cada uno de ellos ha dejado clásicos para la posteridad. Desde que volvieron Bruce y Adrian a la banda, cada disco, antes o después, ha dejado un puñado de temas que a día de hoy se pueden considerar clásicos de Maiden. Y con “The book of souls” pasará lo mismo, y es más, está pasando ya. Y no es de extrañar que en unos años “The book of souls” sea aún más comprendido y considerado como uno de los mejores álbumes que han sacado en los últimos tiempos. No es nada nuevo, ya le pasó a “Somewhere in time” en 1986, que fue criticado por mucha parte de la prensa y poco comprendido por parte de sus fans. A día de hoy… ¿quién podría osar a criticar un álbum que es referente musical y que marcó un antes y después en la carrera de Maiden?...

Volviendo a la carretera, Maiden continuó su periplo peninsular hacia tierras catalanas, tocando el sábado 16 de julio en el festival Rock Fest de Barcelona. Un festival que reunía a grandes nombres del circuito heavy internacional: King Diamond, Whitesnake, Twisted Sister, Slayer, Anthrax, Michael Schenker… Todas las condiciones se daban para disfrutar de un concierto de Maiden en un ambiente netamente heavy, y poner el baremo de su actuación junto al de otros grupos de renombre. Pero nada, es imposible toserle a la cara a Iron Maiden, y eso que hubieron buenos directos como los de Anthrax, Amon Amarth, Loudness… Pero es difícil hacer frente a una banda de tal vigencia actual, que encima se planta en el escenario con una vigorosidad exultante, y que puede llegar a empañar tanto a grupos contemporáneos suyos como a bandas con veinte años menos. Muchos sabían ese día a qué habían venido, y aun habiendo grandes grupos, la expectación, y ansiedad en muchos, que crea una actuación de Maiden es incomparable. Y es que es tal la tensión que generan sus directos, entre temas nuevos y antiguos, que todo lo demás queda debilitado. Eso sí, debo decir que la actuación del Sr. Kim Bendix Petersen, más conocido como King Diamond, quien también fue otro de los platos fuertes del festival, fue inmensa. Su puesta en escena, lo bien que sonó la banda y su gran estado vocal, hicieron que su actuación fuese casi de 10. Junto a Iron Maiden fueron, a mi parecer, de lo mejor del festival.

Viveiro, Resurrection Festival
Viveiro, Resurrection Festival
Como viene siendo habitual en los shows de Maiden, empezaron aún de día. Algo que es una lástima porque se pierde los efectos del show escénico y de luces. Una cosa a resaltar es lo bien que funcionan los tres primeros temas del show: “If eternity shoulf fail”, “Speed of light” y “Children of the damned”. Introducción épica y explosiva, tema directo y efectivo con riff pegadizo, y medio tiempo clásico, limpio y rico en matices. Tres temas iniciales que se ha comprobado funcionan muy bien y que enganchan y mantienen la tensión para los siguientes cortes.

Los que estamos acostumbrados a asistir a más de un concierto de Maiden en la misma gira sabemos que los shows son prácticamente calcados. Que si Bruce coloca la Union Jack alrededor del cuello de Janick en “The trooper”, que sí pega en los platillos de Nicko con la cuerda que lleva alrededor para teatralizar “Hallowed be thy name”, que si se mete con Adrian en “Wasted years” quitándole el pie de micro sin dejarle cantar en lo estribillos o si los discursos entre canción y canción son los mismos. Pero hay algo inherente en sus shows, que hace que se desprenda esa magia cuando los ves encima del escenario una y otra vez. Es algo incomparable cuando Dickinson proyecta su voz, pié sobre monitor, hasta la última persona que está al fondo, metiéndose en el papel y hablando con las manos mediante un lenguaje corporal que es su marca artística. O las poses con estilo de Adrian, manteniéndose detrás en un segundo plano, para luego acercarse hacia adelante y argumentar algún solo o acompañar a Murray y a Gers. O ver a Murray siempre con una sonrisa en la cara, tocando su guitarra casi como si la acariciara y de vez en cuando haciendo su posición de “guitar hero” apoyando la rodilla derecha en el suelo y estirando la otra pierna. A Harris apuntándote con su bajo o ver que te mira fijamente a los ojos mientras canta algún trozo pequeño contigo. Sus carreras sorpresivas, cada vez menos eso sí, por el escenario. Esa forma de seguir el ritmo moviendo el codo derecho, agitando su melena y mirando hacia el público con determinación y con la seguridad de tenerlo todo controlado… como si supiera de antemano lo que necesita el público en cada momento. O Janick, haciendo mil y una posturas, sus bailes, apoyando la pierna en lo alto de una caja acústica. Corriendo de forma desbocada hacia el otro extremo del escenario para “picar” y alentar a sus otros dos colegas de guitarra cuando los ve algo parados; o pasar por entre las piernas de Eddie cuando éste sale a pasear por el escenario. Nicko, escondido detrás de ese castillo de tambores, platillos y atriles de batería, marcando las pautas y el ritmo cardiaco del show. Levantándose de vez en cuando entre tema y tema como diciendo ¡eh, yo también estoy aquí! O escuchar a lo lejos su característico “aiii” con la voz (algo que hace al principio de la versión en estudio de “Different world”). Todo estos detalles, pequeños o grandes, y muchos más, hacen de un concierto de Maiden algo único y especial. Cuando todos estos factores se unen, poses, ademanes, estilos y posturas, se convierten en un cuadro. Cuando estás allí viéndoles te das cuenta que siguen siendo ellos, igual desde que les viste en el vídeo “Live after death”, convirtiéndose ese preciso segundo en la foto intemporal que siempre tenías en la mente desde que les viste por primera vez.

Sevilla, Estadio La Cartuja
Sevilla, Estadio La Cartuja
El show de Iron Maiden continuaba en el Parc Cam Zam de Santa Coloma de Gramanet. “Tears of a clown”, tema del nuevo disco, marca un tiempo de respiro a Dickinson para así poder afrontar “The red and the black”. Como ya he dicho líneas arriba, es un tema exigente en las voces, con mucha letra y una métrica en las estrofas que deja hueco justo a Bruce para poder coger aire. No es un tema fácil por su duración, y aunque tenga muchos matices, cambios de ritmo y coros pegadizos, no ha tenido la misma reacción en todos los conciertos. Aun así, la reacción general fue buena, tirando a bastante buena en algunos casos para ser una canción nueva. Como crítica personal, hay algo que he notado en éste tema y es que Harris toca muy rápido los solos de bajo que están al principio y al final de la canción, tal vez debido a la misma adrenalina que se desprende en un show. Creo que si no corriera tanto, se podrían apreciar mejor las notas que hace.

“The trooper”, tema categórico en la discografía de Maiden, hace que el Rock Fest ardiese. El majestuoso y faraónico “Powerslave” es el siguiente; qué os voy a contar, sólo el título lo dice todo. Bruce lució una máscara de lucha libre mexicana, algo que viene haciendo precisamente desde que la banda tocara por tierras aztecas. Personalmente, creo que como detalle para algunas fechas está bien, pero se echó de menos su máscara de plumas. “Death or glory” y “The book of souls” son los dos pedazo de temas siguientes. El primero, con ese aire y sabor a sus grandes temas de los 80: heavy, directo y al grano, y con Bruce haciendo de las suyas, como viene siendo habitual durante casi toda la gira, con su baile del mono. Y el segundo, épico hasta la vena. Creo que para mí es sin lugar a dudas el tema de la gira. Tiene intensidad, dramatismo, desarrollo, profundidad, buenos solos de guitarra, huele a 80… incluso diría que tiene un regustillo a ese sonido arábigo de Rainbow… Y esa parte central cuando Nicko rompe el medio tiempo hacia un ritmo trepidante, que te lleva directamente a la década de los 80. Piel de gallina.

Viveiro, Resurrection Festival
Viveiro, Resurrection Festival
Lo que sigue a continuación es una retahíla de temas himno y sin descanso. “Hallowed be thy name, que se le echaba de menos en la anterior gira “Maiden England”. La omnipresente “Fear of the dark”. El momento cumbre con “Iron Maiden” y el imponente Eddie Maya apareciendo como es costumbre por detrás del escenario… Para los bises, el infaltable “The number of the beast” con ese macho cabrío, cada vez más grande. La céltica y armoniosa “Blood brothers”, que debo decir funciona muy bien en esa parte del set y ha sido de mis favoritas. Para finalizar “Wasted years”, un tema que a priori a la gente le pareció extraña para cerrar, pero que realmente funcionó como tema de despedida; además, la letra de la canción le confiere un aura especial para ser el último del set list.

En conclusión, Iron Maiden y su “The Book of Souls World Tour 2016” han sido un éxito a su paso por España. Hace mucho que no teníamos a Maiden en fechas tan variopintas, tanto en festivales como en conciertos en donde solo tocan ellos; al aire libre como en recinto. También ha sido la primera vez que la banda saca una event shirt para España, camiseta que no estuvo exenta de cierta polémica desatada en las redes sociales. Y es que hay que mantener cierta objetividad. Al margen de sensibilidades sobre la imagen del toro o incluso la bandera, hay que tomar en cuenta que Iron Maiden, o mejor dicho, su management están al margen de las connotaciones sociales de cada país. Llevan sacando event shirts durante toda la gira, con las banderas de cada sitio que pisan, y no solo es de ahora… sucede desde hace muchos años. Es ilógico pensar que, una vez sacada una camiseta aquí, pongan la de Kenia por ejemplo. La bandera es la que es, y cuando sea verde, azul o color fosforito, pues sacarán una camiseta con ese color. Por otro lado, creo que en España hay muchas otras cosas representativas de la cultura que no un toro, que es algo típico y tópico ¿Qué más universal, cultural y de aquí que Don Quijote por ejemplo? Lamentablemente el mundo y las sociedades están llenos de tópicos que limitan al ser humano. Además, en el Holding de Maiden no se comen mucho la cabeza a la hora de representar a un país en una camiseta: que si vikingos en las giras escandinavas, que si un Eddie con sombrero charro para la gira en México, Eddie en Las Vegas, un Eddie jugador de rugby en Nueva Zelanda, Eddie encima de un reno en Canadá, montado en un toro de rodeo en Texas, Eddie encima de un oso con cadenas en California, o cazando un jabalí. Y en nuestro caso Eddie, espada en mano, montado encima de un toro amenazante.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center
Hace pocos días, Iron Maiden dieron por concluida su gira en un último y espectacular concierto en el Wacken Festival. Show que fue transmitido en streaming para todo el Mundo, donde dejaron claro que el próximo año harán gira; aunque de momento sólo han mencionado fechas para Reino Unido y Alemania.

Y así, hemos vivido no otra gira más, sino una de los mejores giras que han hecho en años. Iron Maiden están en el punto de ebullición más grande en su edad de madurez, y se nota que se lo pasan muy bien encima del escenario; además, ya no tienen que demostrar nada a nadie. Y aunque a priori en ésta gira “The Book of Souls 2016” han dejado un gran sabor de boca en cuanto a actitud y estado físico, teniendo en cuenta los años que ya tienen, hay que saber que el tiempo es inexorable. Creo que es ahora que van a pensar y meditar sus pasos  detenidamente. Porque ya no sólo depende de si quieras hacer un nuevo disco o una nueva gira, en Iron Maiden hacer eso significa estar en un estado óptimo del 100% para hacerlo. No es una banda que vaya a estar a medio gas, o que saque un disco y tímidamente toquen dos o tres temas en directo y lo demás éxitos, no. Iron Maiden defiende sus temas en el escenario, es una banda de directo que no concibe quedarse a medias tintas y para eso tienen que estar física y mentalmente en una gran condición.

Madrid, Barclaycard Center
Madrid, Barclaycard Center

No queremos acabar sin agradecer y saludar a todos los amigos y fans que hemos ido encontrando a través de este periplo de conciertos y en el camino. A los amigos del staff de Maiden Spain: Anastasio Guerrero, Tomeu Pons, Alberto Quirantes (Akirant), Jose Antonio Talaván, Marc Viade, Fernando Leal (Lord of the flights), Iñaki Majano. A Óscar Escarpa Ramos y la gente de La Alcarria en Guadalajara, Jesús Rodríguez, Carlos Domínguez, David Sánchez, Daniel Juárez Hernández, Javier Acereda, José Manual Durán (Josele), Francisco Prieto, Óscar Molina, José Antonio Corregidor, Montse García, Álex Serna, Eduard Tuset (¡gracias por esas fotos!), Ricardo Bonet, Ramiro, Gerard Baró, Óscar García Soto, Pepe Mayol Cuenca, Ginés López Couceiro y Aída Mauriz, Rogelio Vega, José Juan Pardo Durá y la gente de Valencia, Dante Lagos Toledo, David Cortada, Miguel Cádiz, Paco Maiden y Carlos Maiden de Málaga, José Benavente (Pepe Maiden) y la gente de Córdoba, Miguel Ángel Ventura, Santi Herrera, Laura Eurolaura, Yolanda Darkmaiden, Pedro Cornejo Ramírez, Andrea Díaz Martínez… Seguramente la memoria falla y nos olvidemos de algunos, para ellos también nuestro agradecimiento. Y para todos aquellos que nos vimos y hablamos fugazmente.

Nos vemos el próximo año. See you on tour!!!


Viveiro, Resurrection Festival

 


 

 

Madrid, Barclaycard Center

 



 

 

 

Barcelona, Rock Fest 

 









*Agradecimientos especiales para Eduard Tuset, José Benavente (Pepe Maiden) y Ginés López Couceiro por las fotos concedidas.


Artículo realizado por Lesmes Manuel Rivas Iglesias (Adrian S.) y Mariano López (Holysmoke78)
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[CRÓNICA] Iron Maiden + The raven age. Fort Lauderdale. 24/02/16

Dieciocho meses han pasado desde la última vez que pude disfrutar de Iron Maiden en directo. Para muchos será innecesario volver a verlos para otros es un modo de vida, y entre estos últimos, me encuentro yo, y además, orgulloso de ello.

Esta vez, el lugar elegido para empezar la gira era el lugar donde acabaron la gira del 2009, Fort Lauderdale, en Florida, relativamente cerca de Miami.

Sin embargo, no todo son florituras. Para ser el primer concierto de la gira, se esperaba que todo fuera rodado, no obstante, estamos hablando de Iron Maiden, no de una banda de cualquiera. Sin embargo, a nivel de la organización, fue un pequeño desastre, bueno, de pequeño nada, al menos en lo que se refiere a la entrada del público, pues se tuvieron que hacer tres filas diferentes, con lo que se montó un pequeño caos, no por las filas en sí, sino por el sistema de entrada.

Una de las filas era de la fiesta pre-concierto referida a la cerveza Trooper. Fiesta que para acceder a la misma era necesario haber pagado, aparte de tu correspondiente entrada al concierto, la friolera de 195 dólares, con los que tenías derecho a dos cervezas y una bolsa de merchandising variado en torno a la ya famosa cerveza.

Otra de las filas era la del público en general, y por último, en la que yo tenía el placer de estar, era la del First To The Barrier, supuestamente con la que entras antes y si tienes suerte, coges primera fila.

En un principio no tenía que haber ningún problema, pero gracias al sistema de paperless, es decir, entrar al concierto sin entrada, simplemente usando la tarjeta de crédito, dándote luego un ticket a modo de entrada como el de la compra, se volvió un caos, no llegando a funcionar la mayoría de las tarjetas de crédito, independientemente de si eras americano o de cualquier otro lugar, con lo que imaginaros el pitote que se formó. Si a eso se añade que había que pasar controles dignos de un aeropuerto, con arcos de detección de metales y sugiriéndote que sacases todas las cosas de los bolsillos, pasando además por un detector de metales, la cosa no podía haber salido más desastrosa. También hay que sumar que las puertas se abrieron con retraso. Ignoro si fue culpa del promotor, del pabellón o de quién, pero la situación por dejarlo en términos light, fue un tanto caótica. Tanto fue así, que al inicio del concierto, apenas había un diez por cierto del público en el interior del pabellón.

Por otro lado, hay que apuntar que se supone que las personas que compran la entrada a la fiesta de la cerveza Trooper, no tienen derecho al First To The Barrier, pero cual fue la sorpresa cuando allí estaban  ya colocados cuando entró la gente a la que de verdad les tocó el sorteo.

En fin, corramos un tupido velo y vayamos a lo que de verdad importa, y a partir de aquí, el que no quiera saber qué pasó, directamente que deje de leer. Vaya por delante que esto no es una crónica, sino simplemente un desglose de temas y unas impresiones personales.

Merchandising. Para no variar, multitud de camisetas, con event shirt de la fecha de Florida, y también para no variar, precios astronómicos, no valiendo menos de 40 dólares cada una, incluso el hoddie costaba 100 dólares. Esto cada vez está más desvariado.  No quiero ni pensar los precios cuando lleguen a Europa, pero ir preparando el bolsillo, supongo que se limitarán a cambiar el símbolo del dólar por el del euro, otra cosa me parecería una sorpresa. Aunque esto es como todo, nadie te obliga. Es verdad que este año llevan diseños más atractivos que otros años, y también esa combinación de diseños clásicos que no me llaman en absoluto, pero eso ya va en gustos.

El pabellón creo que es de unas catorce mil personas, y según me dijo uno de los de seguridad, nunca lo había visto lleno, y para ser sinceros, en esta ocasión, diría que tampoco estaba lleno, al menos no se veía lleno a rebosar, puede que se vendiera todo el papel, de hecho, así estaba anunciado, pero también es cierto que había sitios en la grada vacíos. Yo prefiero pensar que esos sitios fueron de gente que se pudo “colar” en la pista, cosa no tan sencilla por esas latitudes.

Mientras esperaba el comienzo del concierto, se podía adivinar que, como yo esperaba, y con todo el respeto para todo el mundo que tenía esperanzas de otra cosa, sorpresas pocas al nivel de escenario. De hecho, ninguna en cuanto la estructura, es más, era el mismo escenario que la gira de The Final Frontier, pero cambiando las torres traseras situadas en los laterales por algo parecido pero con símbolos mayas, algo que por otro lado, le daba un aspecto más aparente que aquellas torres que parecían cuatro hierros mal puestos. Lo que si cambiaba es el juego de luces del techo, pues en esta ocasión, había un círculo del que salían como nueve barras de luces, que si queréis, podía simbolizar una especie de sol, jugando todo con el tema de los mayas.

A las 19:50, como un reloj, salieron a escena The raven age, la banda que será la telonera en esta gira de la doncella.. La verdad, poco puedo decir de este grupo. No voy a entrar en quien es el componente de la banda familiar de Harris ni cosas de esas. Los teloneros de Maiden desde hace diez años, seguramente más, son algo con lo que no puedo comulgar.

Los chicos salieron ante la audiencia más grande que probablemente hayan  tenido nunca, y para ser sinceros, no voy a decir que lo hicieran mal, a mí no me disgustaron, si bien no es mi estilo, aunque tampoco me volvieron loco, ni mucho menos. Pero también es verdad que no son nada del otro mundo. No tienen un tema que sobresalga de los demás, o al menos no de los que hacen directo, y sinceramente, me parecieron mucho mejores cuando telonearon a British Lion, pareciéndome en aquella ocasión mucho más crudos y directos. De hecho, diría que el cantante en esta ocasión, estaba un tanto nervioso y creo que no llegaron a conectar en ningún momento con el público. Aunque no os voy a engañar, puede que lo hicieran, pero yo estaba deseando que acabaran para que Maiden empezaran.

Cuarenta minutos duró su actuación, e insisto, no puedo decir que se me hicieran largos, lo que si se hizo larga fue la espera hasta que el Doctor doctor empezó a sonar. Pero tras casi una hora de espera, 54 minutos exactamente, no sé si alguna vez he esperado tanto entre el telonero y Maiden, las luces se apagaron y empezó a sonar la intro que aún me sigue poniendo los pelos de punta, porque señores, el día que eso no pase cuando el Doctor Doctor suene previamente a Maiden, será el momento de dejarlo.

Con las luces apagadas, se iluminaron las pantallas de vídeo, y esta vez tenían que sorprender mostrando algo novedoso, pues la intro del video de la gira del Maiden England ya no iban a usarla, ni tampoco la del Final Frontier. Y sí. Para mí, sinceramente se lo curraron.

El vídeo es una animación recreada en la selva, en la que te vas adentrando con símbolos mayas de advertencia representados por Eddie tal como viene en el nuevo álbum The Book Of Souls, al mismo tiempo, el humo se va apoderando de la estructura del escenario sin que se llegue a cubrir por completo, algo por otro lado que se agradece. En un momento dado, se ve un avión, el Ed Force One que ha sufrido un accidente y está enredado entre las ramas y lianas de la jungla, y de pronto, una mano surge de la tierra, coge el avión y lo impulsa hacia adelante. El Ed Force One acaba de llegar a tu ciudad. Es en ese momento las pantallas se apagan y se ilumina el escenario, pero solo un punto de luz.

Comienza entonces la intro de If Eternity Should Fail. Por primera vez, es Bruce Dickinson el que aparece primero en el escenario, de pie tras un pequeño tótem  maya con una llama y recitando la intro del tema que ya nos sabemos de memoria. No voy a engañaros. Su aspecto era un tanto lamentable, no me refiero a que esté mal físicamente, pero, aún a sabiendas de que su imagen lleva mucho tiempo sin ser la más heavy de la escena, en esta ocasión rizó el rizo al salir con un hoodie de la banda telonera, capucha incluida y enfundada, pero bueno, prefiero no adentrarme en su aspecto físico. Nada más acabar esa intro, explosión con pirotecnia y el resto de la banda saltó al escenario arropados con un telón (cosa que tampoco ha variado a nivel de estructura de escenario), con un pirámide maya como principal protagonista.

¿Cómo describir ese momento? Pues no se puede. O al menos yo no puedo. Desde el anuncio del cáncer de Bruce Dickinson, afortunadamente recuperado, todos teníamos dudas sobre cómo reaccionaría en el escenario sobre todo a nivel de voz. Sin embargo, las primeras sensaciones eran muy positivas, pues Bruce, tras la intro del tema, saltó como un perro rabioso demostrando que sigue ahí con todas las ganas del mundo. Volver a verle encima de las tablas, y en el estado en el que se le veía, es algo que no voy a negar que emociona, y eso sin hablar del resto de la banda, pero reconozcámoslo, después de lo sucedido, el realmente esperado era Bruce Dickinson.

El recibimiento no pudo ser más apabullante, al menos en las primeras filas, porque, para qué vamos a engañarnos, el público norteamericano tampoco es que se deje el alma.

El resto de la banda se situó en sus posiciones habituales, según miras al escenario, Gers a la derecha, con Adrian y Dave a la izquierda y Steve, afortunadamente, en todas partes. Un Nicko, si cabe, más simpático y receptivo que otras veces, no dejaba de asomarse tras la tarima de su nueva batería también decorada con símbolos mayas. El tío irradiaba felicidad.

Tras el primer tema, siguieron con lo que es el single de The Book Of Souls, seguramente la canción más floja del disco, Speed Of Light, que por primera vez sonó atronadora, sí, es cierto que es la primera vez que sonaba en directo, pero así es como sonó. El telón fue el mismo de la pirámide maya.

Los dos primeros temas que habían sonado, eran del último disco, demostrando una vez más que la banda apuesta por su material nuevo, como siempre ha hecho y como tiene que ser, de otra manera, para qué sacas un disco. La pena es que no lo tocaron entero.

Entonces sucedió una novedad en los conciertos de Maiden. Normalmente Bruce espera hasta el quinto o sexto tema para dar su primer, digamos… discurso, sin embargo, en esta ocasión, para el tercer tema, detuvo la maquinaria y presentó Children Of The Damned. Está claro que ahora tiene que descansar más la voz, y si el resultado es el demostrado, bienvenido sea.  En los mentideros ya se decía que la iban a tocar, pero agarrarse a eso de poco valía si luego no sucedía de verdad. Emoción es poca la que se sintió durante la interpretación. Y eso que no se trataba de una sorpresa real, pero qué ganas se tenía de esta canción. El telón seguía siendo el de la pirámide.

Cabe destacar que durante estos tres primeros temas, Harris, normalmente fijo en una mitad del escenario para luego cambiar a la otra mitad en el siguiente tema, no paró un momento  de un lado a otro, viéndose en sus gestos que estaba disfrutando a tope, más de lo habitual. Y no es de extrañar, pues es un animal de escenario como pocos, y se puede decir que tenía tanto mono de concierto como cualquiera de los fans que tenía enfrente. Y es que este hombre por fortuna es único.

Con un cambio de telón representado por símbolos mayas y tres cartas de la baraja, siendo cada una de ellas, un Eddie como rey, un payaso como as y un chamán maya como dama, presentó Tears Of A Clown, que pese a no volverme loco, la verdad es que se me hizo muy corta, pero que yo hubiera desechado del setlist intercambiándola por alguna otra de los temas nuevos y que desafortunadamente no sonaron, pero como a mí no me preguntan a la hora del set, pues qué le vamos a hacer. La respuesta del público, aunque buena, es verdad que no fue la bomba.

Todo lo contrario sucedió con la siguiente. The Red And The Black, la canción que con sus coros está más hecha para el directo. El telón también cambió, en este caso, con uno negro con el símbolo maya del círculo que aparece en el disco. Durante este tema, sonó el primer “Scream for me” de la noche, lanzado con una rabia sin igual, y contestado por todo el pabellón de manera estremecedora.

La siguiente fue un clásico. The Trooper. De nuevo enfundado con su eterna casaca roja, volvió a desbocarse del escenario, si bien, esta vez se lo tomó con más calma, pues no se acercó a los dos laterales del escenario ni jugó con las dos banderas., pese a que ambas estaban en el escenario. Se entretuvo con una sola y no plantó ni una ni otra a modo de pica. Por supuesto, aunque para mí lo podía suprimir, volvió a tontear con la bandera en la cabeza de Janick.

A continuación siguieron con una de las sorpresas de la noche, un Powerslave para mi totalmente inesperado y felizmente recibido. Telón con un chamán maya como protagonista, y el chaleco del tema que ya se ha enfundado en otras ocasiones, pero esta vez sin la máscara de turno. El “Scream for me” apareció en dos momentos diferentes durante el tema. Los pelos se te ponen como escarpias cuando lo escuchas, y que siga pasando. Dickinson también  jugó con las cuerdas que a la postre estaban colgadas como atrezzo del escenario en los laterales, las cuales, para qué engañarnos, no daban  mucha seguridad.

Sin presentación previa y con un telón en el que delante de una pirámide aparece Eddie mostrándonos el corazón en la mano, el diseño que por otro lado sea la portada más deseada en lugar de la que finalmente se eligió para el nuevo disco, se lanzaron a por el tema más directo de su última obra. Death Or Glory pasó como un vendaval. Bruce, para aclimatarse un poco, se quedó en camiseta. Los temas se me pasaban tan rápido que casi me parecían un medley.

Una de las más esperadas fue The Book Of Souls, con ese dibujo de Eddie con el taparrabos sobre fondo azul que parece que se acerca a ti sin remisión y con no muy buenas intenciones. También fue presentada por Bruce, el cual recuperó el hoodie con capucha, y como novedad, hizo uso de una botella de agua que había en el escenario. Si, señores, es humano. Es la primera vez que veo que bebe agua delante de la audiencia, normalmente siempre lo hace tras el escenario. En este tema, salió Eddie en su paseo habitual, y salió además durante un tiempo mucho más alargado que en otras ocasiones. El Eddie es más pequeño de altura que el general de la unión de otras ocasiones, y tiene algo más de movilidad, pero sinceramente, se podía ahorrar los gestos que hace levantando el dedo corazón, la verdad es que no vienen a cuento. El Eddie caminante, lleva mucho tiempo haciéndolo así, pero qué queréis que os diga, a mí no me hace gracia. Que tontee con Janick y se pasee por el escenario vale, pero ya está. Aquí también hubo pirotecnia.

Tras ese emblema del nuevo disco, Bruce, con una camiseta marrón y una horca alrededor de su cuello, tras la tarima de la batería, con el telón de la pirámide maya y un tótem con ojos y boca iluminados en rojo, comenzó con ese tema que tanto hemos añorado durante tres años y que no entiendo cómo se puede sacar del setlist, me refiero por supuesto a Hallowed Be Thy Name. El pabellón se caía. De nuevo era más que emocionante ver cómo volvía al setlist, aunque no os voy a engañar. Yo esperaba que fuera el tema que cerrara el concierto, pero mientras lo toquen, me parece bien, bueno, ni que mi opinión contara... Ni que decir tiene que el “Scream for  me” en este tema fue de lo más grande. Esta vez hizo el recorrido completo paseándose por los dos laterales.

Si hasta ahora habíamos llegado al máximo, llegó el momento del bajón, que sí, que a muchos les gustará, pero se podían meter Fear Of The Dark en el agujero del chamán maya donde nunca le da el sol. El telón de este tema fue de nuevo el genérico de la pirámide. Bruce debió ver a la gente algo quieta, pues animó sobremanera para que se gritará aún más en los coros. A ver si hay suerte y ve que no hay tanta emoción con esta canción y la suprimen. No me lo creo ni en sueños….

Y si han tocado Fear Of The Dark, la siguiente ya se sabe cual iba a ser. Efectivamente, el tema Iron Maiden  iba a poner el punto y final al set normal a falta de los bises. El telón en esta ocasión era un paisaje de montaña en el que el protagonista a final del tema sería un hinchable con la cabeza del Eddie de la portada de The Book Of Souls. En la despedida antes de los bises se acordó de las diferentes nacionalidades del público asistente, nombrando también a España, algo que otras veces, la mayoría, no hace, pero esta vez sí que se fijó en mi bandera en la primera fila, o al menos yo lo quiero pensar así, que al fin y al cabo, soy yo el que escribe.

No tardaron mucho en volver y lo hicieron como era normal, con The Number Of The Beast con un telón con símbolos de llamas y un carnero en el lateral de un tamaño mucho mayor que en otras ocasiones. Esta vez no era una figura, sino que se trataba de un muñeco inflable que impresionaba bastante. Aquí, pirotecnia para aburrir. También hay que señalar que a Bruce se le empezaba a ver cansadete.

Parón para un nuevo discurso de Bruce en el que arremetió contra ticketmaster por los problemas de la entrada del público, y después nos dedicó la siguiente canción, alabando a los fans de Iron Maiden, tan denostados muchísimas veces por los seguidores de otras bandas, pero como dice Óscar de Lujuria, joda a quien joda, aquí estamos, y sobre todo estaremos. Blood brothers fue el tema que presentó, el más entrañable y de los más emocionantes que tienen en el repertorio. De fondo, un telón a oscuras con estrellas y el círculo de luces del escenario iluminado con la cabeza de Eddie en la portada de The Book Of Souls. El que no se emocione con este tema, pues eso…

Me hubiera gustado decir que aún quedaban muchos más temas, pero no. Un último cambio de telón, ese en el que aparecen todos los Eddies juntos y revueltos como en una mala caricatura sobre fondo azul con el círculo del juego de luces y la cabeza de Eddie, y los acordes de Wasted Years era lo último que iba a sonar esta noche. Esta canción también fue, al menos para mí, totalmente inesperada, pero fantásticamente recibida. Un intercambio en la posición con Hallowed Be Thy Name hubiera sido glorioso.

A nivel de sonido, se puede decir que estuvieron bastante notables, respecto a las luces, no voy a decir que fuera pobre, pero esperaba un poco más, también es verdad que desde primera fila no se puede apreciar todo en su conjunto, aunque la verdad es que esperaba que el juego de luminotecnia bajara en algunos de los temas y hubiera alguna cosa más, quizá algún juego de láser u otra virguería.

Lamentablemente como digo, era el último tema, y mentiría si dijera que despedía a la banda con lágrimas en los ojos, pues no fue así, pero si realmente estaba orgulloso y emocionado de lo visto en el escenario. Me río de todos esos que dicen que ya no transmiten nada y blá, blá, blá. Pero muchos de esos son los que luego se compran la entrada. Pues ya saben… con dos piedras.

Maiden son un grupo de seis personas, me refiero a los músicos, que sin tener nada que demostrar a nadie, siguen disfrutando en el escenario y transmitiendo. Si, señores, transmitiendo de verdad. Hubo muchas miradas cómplices entre los distintos miembros de la banda, quizá el más serio fue Adrian, pero ver a Dave y Steve no parar de sonreír, además de éste último cantar como siempre hace, y que dure, y la rabia, aunque algo controlada de Bruce. Están ahí por lo que están, no me voy a engañar, pero a pesar de todo, se dejan el alma, y el que quiera ver otra cosa, que lo vea, que ya se sabe que las opiniones son como los culos. Todo el mundo tiene una.


También es verdad que solo tocaron quince temas, pero hay que ver la duración de los mismos, y que al fin y al cabo, el show duró una hora y cincuenta minutos, algo más del minutaje que duraba el último tour. No es el setlist perfecto, nunca lo será, pero sí que es muy eficiente y dinámico, los temas, pese a su duración se te pasan volando. Esperemos que no les dé por cambiar Childen Of The Damned o Powerslave por Wrathchild, sería una tremenda decepción que no es la primera vez que sucede. Se confirmará en las siguientes fechas hasta que asienten el setlist. Hay comunión con el público y disfrutan y nos hacen disfrutar. Esto se puede acabar mañana mismo, así es que por lo que a mí respecta, yo seguiré viviendo cada concierto como si fuera el primero y a la vez el último.

Up The Irons!!!!!!

Setlist:
1.- If Eternity Sould Fail
2.- Speed Of Light
3.- Children Of The Damned
4.- Tears Of A Clown
5.- The Red And The Black
6.- The Trooper
7.- Powerslave
8.- Death Or Glory
9.- The Book Of Souls
10.- Hallowed Be Thy Name
11.- Fear Of The Dark
12.- Iron Maiden
Bises:
13.- The Number Of The Beast
14.- Blood Brothers
15. Wasted Years

Para los que queráis descargar la crónica en un fabuloso PDF con fotos a todo color, podeís hacerlo aquí:


¡Gracias por compartir tu experiencia Fernando!

Crónica: Fernando (Lord Of  The Flights)
Fotografías: Iron Maiden (John McMurtrie)
Maquetación en PDF: Akirant.

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[ARTÍCULO] Reflexión sobre la enferdad de Bruce Dickinson, un año después

Un año después del anuncio de la enfermedad de Bruce, os dejamos las reflexiones de Mariano López, miembro del staff de Iron Maiden España.

Ha pasado un año desde la delicada y grave noticia de que Bruce Dickinson tenía cáncer y estaba en tratamiento. Una enfermedad, que como es lógico, retrasó la salida de “The Book of Souls”, mantuvo en vilo y expectantes a muchos de los seguidores de la banda… y no era para menos.
Muchos de nosotros quedamos sorprendidos por aquel suceso; más aún cuando te enteras que es el propio Dickinson, un tipo incombustible y todo terreno, deportista y dado a cuidarse mental y físicamente, el afectado.

Hubo una especie de letargo mental entre todos los que seguimos a Iron Maiden, y una pregunta inconsciente se hacía casi necesaria: ¿Sería el fin de la banda? ¿De verdad, estamos hablando del gran Bruce Dickinson? Algo no cuadraba, aunque la realidad era la que era… una cuestión de vida o muerte, de muerte o gloria. Y Dickinson eligió la gloria.

Justamente hoy, un año después de aquella alarmante noticia, podemos tener realmente algo grande que contar: el Ed ForceOne, pilotado por Bruce, ha alzado vuelo imponente, marcando de esta forma el comienzo de la gira “The Book of Souls World Tour 2016”que llevará a Iron Maiden a través de treinta y cinco países alrededor de todo el globo.

Desde sus comienzos en bandas locales, pasando por su primer grupo de renombre, Samson, hasta el encumbramiento final y absoluto con Iron Maiden, Dickinson tuvo siempre una idea clara: la de estar delante de un escenario, y en éste último caso, capitaneando pie sobre monitor las embestidas de un barco llamado La Doncella de Hierro, arengando a las audiencias a que se unan a la batalla; y todo bajo odas y cánticos históricos, bélicos, místicos y literarios.

Mucho tiempo ha pasado desde que micro en mano abordara aquel famoso concierto en el Hammersmith Odeon en 1982, nos leyera su “libro de las revelaciones”, encumbrara la cima del mundo en aquel concierto del Long Beach Arena en 1985, cediera su trono durante unos años y lo volviera a recuperar en aquel inconmesurable concierto en Rock in Rio de 2001 en Brasil… y así, hasta nuestros días…

Bruce es un tipo dado a los retos, metódico, leído, disciplinado… Y sí, porque no decirlo, con un ego que no le cabe dentro; algo que no es malo cuando tu finalidad es noble. Porque hay algo que siempre he pensado, que para ser frontman en una banda como Iron Maiden, tienes que ser algo más que un gran cantante de heavy metal; tienes que tener ambición, superación y un ego que te deje llevar a la banda a niveles nunca antes explorados.

Dickinson ha hecho, y hace, de todo en su vida: fue esgrimista profesional y estuvo a punto de ir con la Selección Olímpica de Gran Bretaña a unas Olimpiadas, algo que no sucedió por sus compromisos de gira con la banda; ha escrito un par de libros; tuvo un programa de radio durante años en la BBC y ha hecho de locutor en televisión; tiene un título en Historia; escribió el guion para una película; tuvo una carrera musical en solitario donde sacó grandes álbumes; es piloto de aviones comerciales de gran envergadura; es empresario y tiene su propio negocio en el terreno de la aeronáutica, Cardiff Aviation, y en el de la industria cervecera con la marca “TheTrooper”; es músico y compositor, recibiendo un doctorado honorario en música por parte de la Universidad Queen Mary de Londres... Y por si esto fuera poco es cantante y frontman de una de las mayores y mejores bandas de la historia: IRON MAIDEN.

 

En alguna ocasión se le ha llamado “hombre del renacimiento”, por su personalidad multifacética a la hora de encarar y abordar diferentes proyectos personales… y no es del todo descabellada esa afirmación. Y aún con todo, siendo lo que es, no es una persona que haya sucumbido a los excesos del estrellato musical. Por el contrario, nunca ha gustado de ir de estrella de rock o andar en grandes limousinas… incluso alguna vez se le ha visto viajando en el Metro de Londres; es más, su fortuna la ha invertido en proyectos personales, en cosas de provecho y en canalizar y llevar a cabo uno de sus mayores sueños: volar.

Pero también, como cualquier otro mortal, Dickinson no ha estado exento de las trivialidades del ser humano, y en más de dos ocasiones su forma de pensar y el no callar lo que siente le ha acarreado algún que otro encontronazo en el negocio musical. También es sabido que Bruce, de todos los miembros de la banda, digamos que es el más suyo y el que menos abierto está en ciertas ocasiones hacia los fans.

Recordando, hay algunas interesantes frases que nos ha dejado durante todos estos años: “Mi finalidad como frontman es siempre tratar de reducir el tamaño del lugar. Si se puede, convertir un estadio de fútbol en el club más pequeño del mundo. Por lo menos hay que intentarlo”. “Además de la muerte y pagar impuestos, lo único que es seguro en esta vida es que nunca voy a ser un icono de la moda”. “Soñé durante años con grabar discos y hacer giras mundiales. Todas mis ambiciones se cumplieron en tan solo un año”. “Soy muy bueno en soñar despierto. Pregúntale a cualquiera de mis profesores del colegio”. “Todo lo que necesitas saber acerca de Iron Maiden está sobre el escenario”…

Genio y figura, lo que tenemos claro es que tenemos Bruce para rato, y que en poco tiempo lo veremos nuevamente corriendo y cantando por encima de las pasarelas de los escenarios, siempre con SU banda de siempre, Iron Maiden.

Si Eddie es el álter ego de la banda, BRUCE DICKINSON, por todo lo que ha hecho en su vida y pasado con su enfermedad y lo que significa para el mundo de la música, es la dualidad y la analogía de Iron Maiden: es el verdadero Iron Man, el hombre de hierro.
Propongo un brindis por él, por la banda y por ésta nueva gira y las venideras. Up the Irons!!
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[RESEÑA] THE BOOK OF SOULS, el regreso brillante de una banda atemporal.

Afrontar el viaje a través de un nuevo disco de una gran banda de rock cuando su vida y carrera son tan largas siempre es una auténtica aventura, y en el caso de Iron Maiden, amados por millones de personas y odiados por otros cuantos miles con frenética actividad virtual, el reto no es menor. Tampoco puede dejarse de lado el contexto que rodea al lanzamiento de su disco número 16, “The Book of Souls”; nos enfrentamos a una banda con 40 años de vida, que lo ha sido todo y más para el heavy metal, y que ha contribuido con buena parte de sus discos no sólo a que este estilo musical sea como es, sino a que muchas de sus ramificaciones sean como son. Estamos hablando de una banda que, 40 años después de su nacimiento, sigue apabullando en su giras, revienta los estadios y las arenas, y sigue haciendo discos de éxito comercial como en su etapa más dorada, la que ocupa desde 1982 hasta 1988.

Iron Maiden hace mucho que no tiene que demostrar nada a nadie; Harris y sus muchachos son una institución totalmente consolidada y respetada (aunque entre la talibanía cañí del forofo medio del metal de este país la cosa es distinta), y no tienen ya necesidad de innovar de forma significativa para hacerse un hueco en la escena del rock, pues ya lo hicieron hace 30 años, dejando un legado difícil de igualar. Por otro lado, Iron Maiden se han caracterizado por algo muy visible a lo largo de todos estos años, algo que, aún hoy, sigue sin ser comprendido por mucha gente: componen y graban lo que les apetece en cada momento, sin seguir modas, sin ceder a la presión de las discográficas, sin dejarse llevar por la opinión de sus fans... Estamos hablando sobre una banda cuyos miembros están muy cercanos a los 60 años, con la excepción de McBrain, que ya los supera, y es evidente que las composiciones no sólo reflejan el bagaje musical acumulado, sino también la clara intencionalidad de no agotarse encima de los escenarios tocando un paquete de temas con ritmos infernalmente rápidos.


Así, de todo este mejunje, nace “The Book of Souls”, un disco que bajo mi punto de vista está lejos de la potencia, crudeza y creatividad de sus discos clásicos, pero que nos presenta a los mejores Iron Maiden de los últimos 20 años. La inicialmente atemorizante hora y media de música que trae este nuevo álbum, a medida que se desgranan los cortes, se convierte en un “me he quedado con ganas de más”. No sé en el caso de otras personas, pero en el mío, de entre todas las escuchas que ya le he dado, he sido capaz de escuchar el disco dos veces seguidas del tirón sin que en ningún momento haya hecho aparición el aburrimiento o cualquier otro sentimiento negativo. Y esto, dado el contexto relatado anteriormente... pues ya es mucho.

No voy a desmigar tema por tema; hay críticas a docenas por la red que se encargan de hacerlo, con opiniones diversas mejores y peores, y la mía sería una más. Sí quiero dejar patente que la sensación que me ha dejado este disco es de plenitud. No sé si habrá sido consciente o no, pero estos seis británicos han conseguido meter en hora y media de música todos y cada uno de los elementos que caracterizan la música de Iron Maiden, prácticamente sin dejarse nada fuera. Así, podemos sorprendernos con claras reminiscencias de “Seventh son of a seventh son”, “Powerslave”, “Somewhere in time”, “Piece of mind”, incluso por momentos de tiempos más pretéritos... También me ha quedado la sensación de que Harris ha colocado cositas de “The X Factor” y “Virtual XI” en algunos temas, y desde luego queda claro que “The Book of Souls” es un disco claramente de continuidad desde “The Final Frontier”, pues no se han limitado a cortapegar cosas de su pasado, sino que desde la base de los Maiden actuales han recuperado ingredientes de recetas de antiguos platos para reformular una nueva carta añeja y nueva a la vez, como esos grandes cocineros que triunfan porque han sabido amalgamar vanguardia y tradición; así, nos encontramos también con cosas que nos llevan inmediatamente a discos más cercanos, y de hecho “Speed of light” podría estar dentro de “The Final Frontier” sin problema alguno. También he advertido alguna influencia de Purple, Rainbow, e incluso algún guiño disimulado a Dream Theater, lo cual es normal; los primeros porque son sus influencias directas, y el tercero, porque sé que tanto Smith como Dickinson, y no me extrañaría que Harris, vienen observando desde hace años lo que hacen los de Petrucci.

El disco contiene 11 temas, y no creo que exista ni uno sólo que sobre, al margen de los gustos de cada quién. Yo me quedo claramente con “If eternity should fail”, “Speed of light”, “The red and the black”, “When the river runs deep”, “The Book of Souls”, “Shadows of the valley” y “Death or glory”... 7 cortes que, para mi gusto, son muy buenos temas y que, por su duración, ya podrían formar un disco. Los otros temas no es que no me gusten, simplemente no me emocionan tanto como los descritos, si bien encuentro pasajes muy interesantes en “The great unknown”, ”The man of sorrows” o “Empire of the clouds”, la canción más larga de toda la carrera de la Doncella, y que está escrita casi como la banda sonora de la tragedia aérea que canta Bruce. Sí que me ha parecido un poco floja “Tears of the clown”, en comparación con el resto de temas, y me ha sorprendido mucho “The man of sorrows” por su corte comercial y progresivo, quizá la canción más contemporánea que tiene este álbum. La producción ha mejorado sensiblemente en relación a su predecesor, pudiendo escucharse un disco compacto, con un empaque casi perfecto. A muchos les seguirá chirriando la producción de Shirley... pero lo cierto es que Maiden llevan sonando de forma muy parecida desde 2000, un sonido que Harris quiere que se acerque todo lo posible al directo, y de hecho este disco ha sido grabado a la vieja usanza. Incluso a veces me da la sensación de estar escuchando una producción muy cercana a la que tuvo "Seventh son of a seventh son".

En cuanto a los músicos... es increíble lo bien que canta Bruce; 56 años (hoy 57), y si bien se le nota la edad, sigue cantando con una fuerza y una elegancia que ya quisieran para si  buena parte de los cantantes de rock y metal mucho más jóvenes que él. Nicko y Steve pasan un tanto desapercibidos, pero no tanto porque hayan hecho un mal trabajo, sino por el brillo de los demás; de hecho, el trabajo de Nicko es muy efectivo, y sin hacer grandes alardes (es evidente que la edad también juega en este caso), consigue demostrar que sigue siendo un batería ampliamente resolutivo. En cuando a Steve, está omnipresente, como siempre, y sigue guiando el sonido de la banda, como siempre... aunque creo que en este disco brilla más por sus composiciones que por sus ejecuciones. En cuanto al trabajo de las guitarras, creo que por fin han dado con el peso más adecuado para ellas; y es que “The Book of Souls” ha recuperado el protagonismo de las guitarras, y se nota que los tres han trabajado mucho en estructuras y solos. Dave está francamente inspirado en algunos momentos, como hace mucho que no lo estaba; a Janick le agradezco enormemente que no se haya dedicado a recorrer el mástil con licks de repetición, y de hecho ha grabado solos muy interesantes, como el que “The red and the black”. Adrian está inmenso; se nota su mano en cada tema, aunque no lo haya compuesto él, pues hay mucho trabajo de arreglos en este disco, y el músico más capaz en ese sentido siempre ha sido Adrian Smith. Y los solos que ha firmado para esta vez en algún caso son increíbles, gastándose el lujo incluso de usar slide en “Death or Glory”.

En conclusión, Iron Maiden han regresado con un disco debajo del brazo increíble para el momento de su carrera en el que están, haciendo gala de un saber hacer que casi ninguna banda tiene ya a determinadas alturas de su vida. Es evidente que el gran protagonista, no tanto por su trabajo (que también) como por la enfermedad detectada poco después de la grabación del disco, es Bruce, que además está siendo la cabeza visible en la promoción del disco en estos momentos. Creo que ese protagonismo se agrandará durante los shows de la gira, un tour que promete, y mucho, y que a buen seguro será otro gran triunfo de la Doncella. Cuando se materializó la cercanía del nuevo disco en mi interior se forjaba la idea de que la música iba a ser claramente continuista desde su anterior disco, pero que los dos años de gira de “Maiden England '88” les habría influido en sus composiciones, sobre todo por lo cómodos que se les vio encima de los escenarios ejecutando algunos temas. Lo cierto es que no era este resultado lo que realmente me esperaba... pero sí... en cierta manera es algo así finalmente, y me alegro por ello, porque han sido fieles a sí mismos dando un paso más hacia adelante, pero también porque han recuperado esencias que muchos echábamos de menos en los últimos años. Con las primeras escuchas pensé que era lo mejor que habían hecho desde “Seventh son of a seventh son”... pero hoy no lo tengo tan claro... aunque creo que es un disco sobresaliente si contemplamos sus últimas creaciones desde 1998; para mí, de hecho, es quizá lo mejor que han grabado desde la vuelta de Adrian y Bruce.

Durante estos días he leído muchas críticas y comentarios sobre el disco. La mayor parte de las críticas de diferentes medios son buenas o muy buenas, lo cual implica que lo que uno piensa no está tan desencaminado. Luego están los comentarios negativos de los haters de turno, siempre con las mismas opiniones hirientes y los comentarios pesadamente absurdos... que en general no demuestran más que un desconocimiento evidente de la carrera de Maiden, y desde luego la no aceptación del camino que ya hace muchos años tomó la Doncella; hay quien incluso se ha permitido el lujo de decir desde un medio público que el disco tiene imperfecciones de composición y grabación... Lo cierto es que, para regocijo de muchos y pesar de otros, Iron Maiden ha vuelto, nos ha obsequiado con una obra sorprendentemente contemporánea, contundente, elegante y con una calidad que pocas bandas con la edad de 40 años son capaces de mantener en el tiempo: ni Scorpions, que supuestamente han regrabado hace poco descartes de los '80; ni Judas Priest, que acusa enormemente la marcha de KK Downing; ni Accept, que por mucho que se obcequen muchos, sus últimos discos están a años luz de los grandes clásicos que grabaron con Udo; quizá los únicos que pueden mirar de igual a igual a Iron Maiden son los incombustibles Motörhead, que sí que me vienen sorprendiendo muy positivamente en sus últimos discos.

En cualquier caso, seremos millones las personas que nos estemos deleitando con estas nuevas canciones, y las que estaremos esperando ansiosamente para verles encima de un escenario. ¿La jubilación? Mucho más allá de la última frontera.

Reseña: Adrian S.
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[RESEÑA] "Deconstrucción", un nuevo libro de Iron Maiden en Castellano

Nuevo libro de Iron Maiden en castellano. Se trata de “Deconstrucción”, cuya autoría cae sobre el escritor musical Juanjo Ordás, el cual pretende hacer un viaje al interior de la discografía de Iron Maiden, desmenuzando canciones y conceptos, posicionándose en el contexto en el cual cada álbum fue compuesto y editado.

Es un libro diferente a la ristra de publicaciones que se han publicado en España acerca de la banda, algo de agradecer porque no se trata de una biografía más o un simple anecdotario cronológico. El autor se enfoca en los temas, dando al lector ciertas claves para poder entender mejor el estilo de la banda, su proyección a través del tiempo y su legado para con el género. También hace un repaso a la discografía en solitario de los miembros del grupo.

“Deconstrucción” es un libro interesante de leer, sin grandes pretensiones que la de sólo dar otro punto de vista de Iron Maiden, con buenas formas literarias a modo de ensayo. Dentro, el fan no encontrará fotos raras o material de coleccionista, sino un análisis personal del autor bajo ideas y argumentos propios, que en algunos casos son bastante cuestionables…

Es una constante encontrar como el autor adjetiviza ciertos temas con un ninguneo bastante acusable… “To tame a land”, “Flash of the blade”, “The duellist”, ”Back in the village”, “Alexander the great”, etc … son tildados de forma bastante atrevida de composiciones mediocres. El autor parece pasar por alto la importancia musical de aquellos temas menos conocidos o que no han sido tocados en directo, y que son precisamente parte de las joyas del estilo de la banda, los cuales tienen una importancia más allá de ser meros temas de relleno gracias a sus desarrollos musicales. La sensación es que el autor quisiera quitar importancia a ciertos álbumes y/o temas de corte clásico, aunque tenga que hacer una sangría con ellos, y dar más cabida y mérito a otros que por lo general son más criticados o menos aceptados por la opinión general, como por ejemplo los álbumes publicados a partir del regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith. En el libro también se puede apreciar alguna que otra carencia de información, pero nada que pueda afectar su comprensión total.

“Deconstrucción” trata de dar pautas hacia la música de Maiden con una lectura amena, una banda que está más allá de ser un mero grupo de heavy metal y que líricamente y musicalmente siempre ha estado por delante de sus contemporáneos.  Desde Maiden Spain recomendamos su lectura,  sobretodo a aquellos fans, viejos y nuevos, más emparentados con los “hits” de la banda y menos con la esencia de Iron Maiden y los temas escondidos en los recovecos de sus discos, los cuales poseen una rica base conceptual y musical. Y como en toda lectura, se hace necesario hacer una interpretación personal y sacar una conclusión propia. 

El libro ha sido publicado por la editorial Milenio y está disponible en la web de la editorial y en los puntos habituales de venta.

Reseña: Holysmoke78
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